Mi lagrima cayó al fondo del rió y se perdió en las masas de agua, salí a pasear puesto que al despertar descubrí algo genial, la nostalgia que tanto me atormento ya no esta, lo que antes lograba hacerme cambiar mi sonrisa y felicidad por tristeza se fue, ahora sólo me siento a mi, muchas cosas han cambiado, seguí la leyenda, la mía, escape la realidad, cambie la actitud, me canse de escucharme, de sentir el pesimismo, la molestia y la inconformidad, las lagrimas caen, pero no son de tristeza, son de felicidad, son de cambio, son de alegría y satisfacción.
Son lagrimas que me recuerdan los viejos tiempos, de ayer cuando tenía 16, las mil horas bajo la lluvia, las serenatas con maracas y el tekila con o sin limón, de la película romántica, la canción suicida y la flor sin pétalos, los amigos que deje atrás pero siguen conmigo, la amiga que estuvo siempre sentada a mi derecha, por los recuerdos que espero no olvidar pero compartir, por la amiga que me ayudo a comprender que por mucho que uno quiera hay distancias imposibles de acortar y que sólo el tempo y la paciencia nos puede ayudar.
Ya no siento las lagrimas, ya no caen, quizás fueron los buenos recuerdos lo que las secaron, o quizás el calor, o la victoria del quiero al puedo, ya no están en mi rostro y eso es lo que cuenta…sigo caminando, busco otra historia, otro lugar, otra leyenda, otro lugar para ver el sol salir.
Quiero lograr más, quiero hacer que estas palabras trasciendan, le daré al hombre con manos atadas mi lista para que el hombre incapaz de hablar se las dicte al que nunca quiere escuchar para que se las cuente a la mujer más discreta para que asi ella le diga a todos que logre coger mi red atrapa mariposas para cazar la esperanza flotante en el aire, como abrí la puerta con candado cerrado y sin llave, caminé por la casa sin piso para sentirme pesada en un lugar sin gravedad, logré dormir con insomnio profundo, soñar en la más cruda realidad y me fui de compras por el camino sin rumbo.
Hoy conseguí comprar una escoba para barrer el mal humor, un baúl para los buenos momentos, un fluorescente para ver siempre con claridad sin que me cueste mucho, un imán de buenas intenciones, un blanqueador de mentiras, un jarabe de sinceridad, un edulcorante para penas, una estufa de paciencia, el espejo de los cuentos de hadas para ser siempre la princesa de mi historia, una cadena que me sujeta a tierra, unas alitas para cuando quiera volar, un par de lentes para tener siempre otra perspectiva, una casita de muñecas para tomar el té con mi niñez.
Además contrate un guardián de sueños para cuando estoy despierta, un abogado de casos perdidos por si lo necesito y un cazafantasmas para que vigile la entrada, como si fuera poco negocie mis problemas en cómodas cuotas.
jueves, 28 de mayo de 2009
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