¿Quién ha vivido en Arequipa y nunca escucho del crimen de Challapampa?, cuando era pequeña mis papas contaron a altos rasgos la historia, cuando la escuche por primera vez, quede aterrada. El año pasado cuando estaba en casa de una amiga la volví a escuchar, de regreso a casa le pedí a mi mamá que me cuente, ella me dijo que era la ultima vez, esa noche no pude dormir tranquila…El martes una amiga me volvió a preguntar sobre eso, esta ves, no pregunte a mi mama, buscando por internet encontré un articulo que hablaba de lo mismo, usaba de referencia el articulo del 2 de junio de 1976 del diario Correo de Arequipa.
Las victimas; Flor de María Livia Llerena Barraza de 18 años, era hermana de una amiga de mi mamá, estudiante del Programa de Servicio Social en la Universidad Católica Santa María, y Hernán Manrique Oviedo de 20 años, enamorado de Flor de María vivía en casas cercanas a la de mi papá, estudiaba en la Universidad Técnica del Altiplano. Ambos tenían planes de matrimonio y un noviazgo conocido por años.
El día del homicidio, Hernán recoge a Flor de María de la UCSM a eso de las 2 de la tarde, de ahí van a devolver una camioneta en Yanahuara, a las 5 de la tarde son vistos en Challapampa, en el fundo de la Merced por el agricultor Carlos G. Diaz Vera y Ricardo Huillca, hora y media después de eso se escuchan gritos desesperados, Paul Golz y su esposa escuchan también desde su casa, ellos creen que los gritos son de dolor, ya es de tarde y no salen de casa.
“Buitres del amor acabaron con la vida de dos estudiantes universitarios” según lo que dice el periódico, el agricultor Juan Riveros Melgar encontró los cadáveres de la pareja, el tenia sesenta años, recién empezaba a trabajar, paseaba por la chacra y vio dos bultos, eran personas, estaban uno cerca al otro, abandonados. El rostro de ambos era invisible, tenían sangre negra y coagulada sobre los cabellos, los cuerpos estaban completamente desnudos, maltratados, habían sido asesinados cruelmente, sin piedad…luego de darse a conocer esto a los padres de Flor de María su padre, meses después perdió la razón, le hablaba a la luna, pedía venganza.
Juan Riveros, aviso a la Policía de la Guardia Civil de Cerro Colorado, quienes empezaron las averiguaciones ese mismo día, empezaron los interrogatorios, el homicidio había sido entre las 6 y 9 de la noche del 31 de Mayo, los jueces no “pudieron” usar las pruebas por los peritos por presunta falta de pruebas contundentes para incrimar a los sospechosos…”No existía entonces el adelanto en los exámenes criminológicos como para encontrar elementos que probaran la culpabilidad de alguno de los sospechosos, por más parecido que se halló entre los cabellos de algunos de ellos con los encontrados en las uñas de la infeliz muchacha” Las personas que eran sospechosas del crimen eran todos hijos, jóvenes de personas influyentes de Arequipa en esa época, de siete sospechosos, solamente de dos se reunieron las pruebas biológicas más cercanas, los cabellos de Luis Alfredo Lira García y Javier Saiki Barroso. El médico laboratorista Mario R. Moscoso Nieto y el ingeniero químico Jorge Carlos Valdivia Delgado, realizaron las pruebas y encontraron que las muestras presentaban “gran similitud” con los cabellos encontrados en las uñas de la muchacha. Pero todo esto no era razón suficiente para condenarlos.
La autopsia estuvo a cargo de los médicos forenses: Jorge Rivera Pacheco y Edmundo Muñoz Llerena. El informe de cada uno es:
-Flor de María: Traumatismo encéfalo-craneano de necesidad mortal. El examen ectoscópico reveló una gran herida contusa frontal de tres por cuatro centímetros con aparición de hueso, así como la cara embadurnada de sangre. Se constató además la presencia de una herida contusa en la región superciliar derecha, con equimosis y hematomas en la región orbitaria derecha. En el resto del cuerpo, se apreció equimosis en ambas rodillas. La víctima había sido utilizada sexualmente de forma natural y contra-natura, llegándose a la conclusión que el número de accesos carnales había oscilado entre dos y cuatro.
-Hernán Manrique: También murió por traumatismo encéfalo craneano de necesidad mortal. El examen ectoscópico arrojó una herida contusa en la región occipital, así como escoriaciones y equimosis en el cuerpo. Los cuerpos no contenían alcohol, de acuerdo al examen de sangre.
Aun luego de tantos años, se recuerda este crimen como el más atroz de la historia de Arequipa, según lo que me cuentan mis papas, los sospechosos poco a poco fueron saliendo del país, por estudios. La piel se me eriza cuando pienso en ese crimen, cuando paso por esas chacras, pensar que por ahí caminaba una pareja cercana al matrimonio, y que fueron brutalmente asesinados me hace sentir terror.
jueves, 4 de diciembre de 2008
Suscribirse a:
Entradas (Atom)