Si mal no recuerdo en el año 2007 se dio una campaña “la hora sin demora” “que genial- pensé- ya era hora”, luego de una ceremonia de sincronización de relojes todos los peruanos teníamos la misma noción de tiempo. Ahora se suponía que todos cumpliríamos con la hora, pero como bien es conocido lo bueno, poco dura. Hace unos días cuando estaba apurada y tenía que salir rápido, eran las 10.25 de la mañana y tenia que llegar a mi destino a las 10.30… no me iba a alcanzar el tiempo, la distancia no solo era grande sino que no veía ningún taxi. Como era de esperar llegue tarde, mi reloj marcaba las 10.47. Eran casi 20 minutos de tardanza, yo había recalcado a la otra persona que sea puntual… sorprendentemente mi amiga, de nacionalidad francesa, me dijo “despreocúpate, ya conozco la hora peruana”.
¿La hora peruana?… su manera de expresarlo me causó gracia en un inicio, pero ahora que lo reflexiono un poco el asunto no es gracioso. Siento que la palabra de los peruanos no es tomada en serio y eso se refleja en cosas sencillas como cumplir con la hora, ¿Cómo podemos esperar ser tomados en serio en cosas más importantes que llegar a la hora?
Otro inconveniente es que las tardanzas constituyen una falta de respeto para con la otra persona. Al ser impuntuales perdemos confiabilidad, y, ya pensando seriamente, es momento de cambiar. Después de todo, al hablar de hora peruana ni los peruanos sabemos cuánto de diferencia se debe atribuir a la hora normal. No se si a todos les ha pasado, pero en más de una oportunidad escuché algo como: “la invitación dice a las 5.00 debemos ir a las 5.30 porque recién empezará a esa hora”. Mi respuesta a esa persona es: empiezan a esa hora porque una gran cantidad de personas que piensa igual que tú, llegan tarde, y dejan esperando a la persona que organizó la reunión, que en una no merecida y mayor demostración de consideración te esperó.
Es molestoso tener que esperar, tratar de llamar a la persona para preguntar si llega tarde o si pasó algo serio, con decir que la hora peruana es algo común pretendemos cubrir nuestra falta. Cumplamos con la hora pactada, demostremos que cumplimos hasta con detalles como llegar a tiempo, salgamos de casa temprano, tengamos en mente que siempre pueden suceder cosas en el camino que nos retracen. Amigos lectores, cambiemos esta imagen, pongámonos en el lugar de la otra persona, ¿Cómo te sentirías tu si tuvieras que esperar? Sólo organízate mejor…eso es todo
domingo, 19 de octubre de 2008
Suscribirse a:
Entradas (Atom)